Retiro dzogchen con James Low en Barcelona

Retiro dzogchen con James Low en Barcelona
 
4, 5 y 6 de Octubre 2013

 

"Reconocer tu propia naturaleza, el camino dzogchen del directo despertar"

 

 

El retiro se centrará en la práctica de la meditación y en cómo relacionarse con las suposiciones y los oscurecimientos que nos atan a los patrones habituales que nos limitan.

 

 

PROGRAMA


VIERNES 4 DE OCTUBRE:
 
 
18.00h Recepción
 
19:00- 21:00:
Conferencia pública: "Budismo y Psicología"
Presentación del libro:"Ser Guru Rinpoche"(Ediciones Dharma)

 


SÁBADO 5 DE OCTUBRE

 

8:00-9:00 Meditación

 
9:00-10:00 Desayuno
 
10:00-11:30 Enseñanzas
 
Descanso

 12:00- 13:30 Enseñanzas

 14:00-16:00 Comida

 16:00-17:30 Enseñanzas

Descanso

 18:00-19:30 Enseñanzas

 20:00 cena

 

 

 

DOMINGO 6 DE OCTUBRE

 

8:00-9:00 Meditación

 
9:00-10:00 Desayuno
 
10:00-11:30 Enseñanzas
 
Descanso
 
12:00- 13:30 Enseñanzas

 

 

LUGAR

Casa de Espirualidad Sant Felip Neri
Nena Casas 43-47
Se puede llegar en metro Ferrocarriles Catalanes. 

 

Dirección Sarrià Parada de Tres Torres. 
http://casaespiritualitat.wordpress.com/

 

APORTACIÓN

RETIRO CON ESTANCIA EN PENSIÓN COMPLETA: 160 euros
RETIRO (Incluye conferencia): 80 euros
RETIRO+COMIDA SÁBADO: 92 euros
CONFERENCIA PÚBLICA: 10 euros 

 

INSCRIPCIONES

Enviar email a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.">Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Os rogamos  confirmación de asistencia y modalidad lo antes posible. Plazas limitadas.

Entrevista a James Low

Entrevista a James Low sobre su último libro Dzogchen, Enseñanzas y meditación budistas

 

 

 

¡Bienvenidos!

Encantados de daros la bienvenida a nuestro blog. Esperamos no solo teneros al corriente de todo aquello en lo que estamos trabajando en la editorial sino también presentaros enseñanzas e ideas que nos puedan ayudar en el camino. Nos gustaría abrir puertas y ventanas para centrar el darma no tanto en las peculiaridades y distinciones de las distintas tradiciones sino en el pensamiento del Buda en donde se originan todos. En lo esencial y que nos une más en lo particular que nos separa.  Eso no es óbice para que no escuchemos comentarios, opiniones y el punto de vista de quienes explicaron el darma a sus pueblos ya se trate de Nagaryuna, Dogen, Marpa o Lama Tsongkapa. El objetivo es intentar aunar fuerzas en la presentación del darma para nuestro entorno y para ello tenemos que sumar.


Dicho esto no vamos a proponernos defender ninguna linea concreta para nuestro blog, digamos que estará al servicio del pensamiento expresado por nuestros autores. Ellos son los que marcan el camino de Ediciones Dharma. Y ellos serán la inspiración de estas páginas. Pero aun así publicaremos cosas de autores no publicados e incluso desconocidos.

Nos queremos ponernos obligaciones que no seremos capaces de cumplir, solo ofreceros textos breves y extensos de pensamientos que nos ayuden a ver más claramente y generen una mirada de apreciación y cariño hacia todos.

 

 


 

 

Todo surge de la mente de Lama Yeshe

El budismo puede entenderse de muchas maneras diferentes. La gente que actualiza el camino budista lo hace gradualmente. Del mismo modo que avanzas progresivamente desde la escuela a la universidad, aprobando cada curso para pasar al siguiente, los practicantes budistas progresan asimismo paso a paso por el camino a la Iluminación. En el budismo, no obstante, se habla de diferentes niveles mentales; aquí, “superior” e “inferior” se refieren al progreso espiritual.

En Occidente se tiende a considerar el budismo como una religión en el sentido occidental del término. Esto es un error. El budismo está completamente abierto, se puede hablar de cualquier tema. El budismo tiene su doctrina y su filosofía, pero también pone énfasis en la experimentación científica, tanto interna como externa. No pienses que es un sistema de creencias estrecho y cerrado. No lo es. La doctrina budista no es una elaboración histórica derivada de la imaginación y de la especulación mental, sino una explicación psicológica precisa de la verdadera naturaleza de la mente.

Cuando observas el mundo externo, tienes la fuerte impresión de que es algo substancial. Probablemente no te des cuenta de que esa fuerte impresión es tan sólo la interpretación que hace tu propia mente de lo que percibe. Piensas que esa realidad fuerte y sólida existe realmente en el exterior y, quizá, cuando miras en tu interior, te sientes vacío. Eso es también un concepto erróneo: la poderosa impresión de que el mundo aparece existiendo verdaderamente fuera de ti es, de hecho, una proyección de tu mente. Todo lo que experimentas –sentimientos, sensaciones, formas y colores– surge de la mente.

Unos días te levantas por la mañana con una mente aturdida y el mundo que te rodea aparece ante ti oscuro y brumoso, otros días te despiertas con una mente clara y ves el mundo bello y luminoso. Debes comprender que estas distintas impresiones vienen de tu mente y no de los cambios en el entorno externo. En lugar de interpretar equivocadamente cualquier experiencia de tu vida mediante conceptos erróneos, comprende que no se trata de la realidad externa, sino sólo de la mente.

Por ejemplo, cuando todos los aquí presentes miráis a un mismo objeto –a mí, Lama Yeshe–, cada uno tiene una experiencia totalmente distinta, a pesar de que todos estéis mirando el mismo objeto. Estas experiencias distintas no vienen de mí, sino de vuestras propias mentes. Quizá estás pensando. “¿Cómo puede decir eso? Todos estamos viendo el mismo rostro, el mismo cuerpo, los mismos hábitos”, pero esa interpretación es un tanto superficial. Analízalo con más detenimiento. Verás que el modo en que me percibe cada uno de vosotros, el modo en que cada uno se siente ante esa percepción es estrictamente individual y que, a ese nivel, todos sois diferentes. Estas distintas percepciones no proceden de mí, sino de vuestras mentes. Eso es lo que me gustaría que comprendierais.

Después puedes pensar: “Él es sólo un lama; no conoce otra cosa aparte de la mente. No conoce los grandes progresos científicos, como los satélites, ni otras tecnologías avanzadas. No puede decir que todo eso viene de la mente”. Pero tienes que analizarlo. Cuando digo “satélite”, aparece en tu mente una imagen del objeto que te ha sido identificado como tal. Cuando se construyó el primer satélite, su inventor dijo: “He inventado este objeto que gira alrededor de la Tierra y le he llamado satélite”. Después, cuando los demás vieron ese objeto, pensaron: “¡Ah! Esto es un satélite”. Pero “satélite” no es más que un nombre, ¿no es así?

Antes de construirlo, el inventor del satélite reflexionó y lo visualizó en su mente. Y, a partir de esa imagen mental, hizo lo necesario para materializar su creación. Después dijo a todo el mundo: “Esto es un satélite”. Así que todos pensaron: “¡Increíble! ¡Un satélite! ¡Qué bonito, qué maravilloso!”. Eso muestra lo ridículos que somos: alguien pone un nombre a una cosa y nosotros nos aferramos a ese nombre creyendo que se trata de algo real. Eso es lo que nos ocurre constantemente, independiente de los colores y las formas a las que nos aferremos. Analízalo.

Si puedes comprender lo que estoy diciendo, verás que los satélites y todo lo demás vienen en verdad de la mente y que, sin la mente, no hay ni la más mínima existencia material manifiesta en todo el mundo sensorial. ¿Qué existe sin la mente? Piensa en todos los productos que puedes hallar en un supermercado: tantos nombres, tantos alimentos, tantos objetos distintos. Primero, la gente los inventó –este nombre, aquél nombre, esto, aquello– y después esto, eso y lo de más allá apareció ante ti. Si todos esos miles de productos de supermercado, así como los aviones, los cohetes espaciales y los satélites son manifestaciones de la mente, ¿qué es lo que no viene de la mente?

Si observas cómo se expresa tu mente, tus diversas visiones y sensaciones, tu imaginación, comprenderás que todas tus emociones, el modo en que vives tu vida, el modo en que te relacionas con los demás, todo viene de la mente. Si no comprendes cómo funciona la mente, vas a seguir teniendo experiencias negativas como el enfado y la depresión. ¿Por qué digo que la mente depresiva es una mente negativa? Porque la mente depresiva no comprende su propio funcionamiento. Una mente sin comprensión es negativa. La mente negativa te abate porque todas sus reacciones están contaminadas. Una mente que tiene comprensión funciona con claridad. Una mente clara es una mente positiva.

Cualquier problema emocional que experimentas surge debido al modo en que funciona tu mente; tu problema básico radica en que no te autoidentificas del modo correcto. Normalmente te tienes en baja consideración, te percibes como un ser humano con pocas cualidades, cuando, de hecho, lo que realmente deseas es que tu vida sea la mejor, que sea perfecta. Tú no quieres ser un ser humano de poca valía, ¿verdad? Para corregir tu visión y convertirte en una persona mejor no necesitas agobiarte ni saltar de una cultura a otra. Todo lo que tienes que hacer es comprender tu verdadera naturaleza, el modo en que existes realmente ahora. Eso es todo. Es muy sencillo.

Lo que estoy diciendo aquí no pertenece a la cultura tibetana, no es un asunto exclusivo de los orientales. Estoy hablando de tus propios asuntos. De hecho, no es importante saber de quién es este asunto; todos somos básicamente iguales. ¿En qué nos diferenciamos unos de otros? Todos tenemos mente, todos percibimos los fenómenos a través de nuestros sentidos, todos somos iguales en cuanto a nuestro deseo de disfrutar del mundo sensorial y todos nos aferramos del mismo modo al mundo sensorial, desconociendo tanto la realidad de nuestro mundo interior como la del exterior. No hay diferencias entre nosotros, aunque tengas el pelo largo o corto, aunque seas negro, blanco o amarillo, aunque vistas de esta manera o de esta otra. Todos somos iguales. ¿Por qué? Porque la mente humana es como un océano y nos parecemos mucho en el modo en que hemos evolucionado sobre la Tierra.

Una observación superficial del mundo sensorial puede llevarte a creer que los problemas de las personas son distintos, pero si lo examinas más a fondo verás que todos son fundamentalmente iguales. Lo que hace que los problemas de la gente parezcan únicos son las diferentes interpretaciones que cada uno hace de sus experiencias.

Este modo de examinar la realidad no es necesariamente un ejercicio espiritual. Tampoco tienes por qué creer o negar que tienes una mente; todo lo que has de hacer es observar cómo funciona y cómo actúa y no obsesionarte demasiado con el mundo que te rodea.

El Buda nunca puso demasiado énfasis en las creencias. En su lugar, nos exhortó a que investigásemos e intentásemos comprender la realidad de nuestro propio ser. Jamás insistió en que comprendiésemos lo que él mismo era, lo que es un buda. Todo lo que quería era que comprendiésemos nuestra propia naturaleza. Fácil, ¿no? No es necesario que creas en nada. Con sólo hacer el esfuerzo adecuado, comprenderás las cosas por tu propia experiencia y desarrollarás gradualmente todos los logros espirituales.

Pero quizá te preguntes: ¿Qué pasa con las montañas, los árboles y los océanos? ¿Cómo pueden surgir de la mente? Y ahora yo te pregunto: ¿Cuál es la naturaleza de una montaña? ¿Cuál es la naturaleza de un océano? ¿Existen las cosas necesariamente como las vemos? Cuando observas las montañas y los océanos, éstos aparecen ante tu visión superficial como montañas y océanos. Pero su naturaleza es, de hecho, otra cosa. Si cien personas contemplan al mismo tiempo una montaña, todas ven aspectos distintos, colores distintos, características distintas. Entonces, ¿quién tiene la visión correcta? Si puedes contestar a esto, podrás dar respuesta a tu pregunta.

En conclusión, lo que estoy diciendo es que tu visión cotidiana y superficial del mundo sensorial no refleja su verdadera realidad. El modo en que interpretas Melbourne, tu idea de cómo existe Melbourne, no tiene nada que ver con la realidad de Melbourne, a pesar de que hayas nacido y permanecido en esta ciudad, con tus subidas y bajadas, durante toda tu vida. Analízalo.

Al decir todo esto, no estoy haciendo una afirmación definitiva, sino, más bien, ofreciéndote una sugerencia sobre cómo observar las cosas de un modo nuevo. No trato de forzarte a aceptar mis ideas. Todo lo que hago es recomendarte a que dejes de lado tu mente perezosa, que no hace otra cosa más que creerse lo que percibe, y que analices las cosas con una mente diferente, con una mente nueva.

La mayoría de las decisiones que tu mente ha estado tomando desde que naciste –“esto es correcto, esto es incorrecto, esto no es la realidad”– han sido conceptos erróneos. Una mente poseída por los conceptos erróneos es una mente que duda, una mente que nunca está segura de nada. Un pequeño cambio en las condiciones externas y se aturde. Hasta las cosas más pequeñas perturban tu mente. Si pudieses contemplar la totalidad de la escena, comprenderías lo absurdo que es. Pero nosotros no vemos la totalidad, la totalidad es demasiado para nosotros.

La mente sabia, el conocimiento-sabiduría o consciencia universal, jamás se desconcierta con las pequeñas cosas. Puesto que percibe la totalidad, no presta atención a las nimiedades. Una energía que viene de aquí y que coincide con otra energía que viene de allá nunca desmorona al sabio, pues el sabio cuenta con que ocurran cosas así; es la naturaleza de las cosas. Si tienes el concepto erróneo de que tu vida va a ser perfecta, siempre te sobresaltarás ante su naturaleza cambiante. Si sabes que tu vida va a tener altibajos, tu mente permanecerá mucho más relajada. ¿Hay algo en el mundo exterior que sea perfecto? Nada. Por lo tanto, dado que la energía de tu mente y de tu cuerpo están inevitablemente vinculadas con el mundo exterior, ¿cómo puedes esperar que tu vida sea perfecta? No puedes.