Lo mejor en la vida

Lo mejor en la vida

Lama Zopa

 

     Lo mejor que podemos hacer con nuestra vida es apreciar a los seres sensibles. Cada día, cualesquiera que sean nuestras circunstancias, tanto si somos felices o no, si estamos animados o deprimidos, en cualquier momento y lugar, hemos de respetar a los seres sensibles. Puede suceder que cuando nos sintamos infelices, abandonemos a los seres sensibles, y que sólo cuando nos sintamos felices pensemos en los demás. Bien, también puede suceder que cuando seamos felices, también los abandonemos, pero de cualquier manera, no importa si estamos felices o no, cualquier circunstancia en la que nos encontremos, mantengamos como nuestro único propósito en la vida el bienestar de los seres sensibles. Continuamente, cada día, todo el tiempo, pensar siempre lo valiosos que son, cómo en realidad son, lo más valioso que existe. Incluso el Buda, el darma y la sanga provienen de los seres sensibles –los treinta y cinco Budas, Vajrasatva, todos ellos. Por eso, los seres sensibles son lo más importante de nuestra vida.

Si vivimos nuestra vida con esta actitud, aun si no hacemos el retiro de tres años o estudiamos el darma exhaustivamente, tendremos felicidad en el presente y en el futuro. Con esta actitud, nuestro futuro siempre será excelente, el mejor.

Vivir nuestra vida con esta actitud, pensar que cada ser sensible, cada persona que encontremos es lo más valioso, en casa, en el trabajo, en nuestro centro de darma, sintamos que cada persona que vemos es la más preciosa de nuestra vida. De esta manera no sólo experimentaremos felicidad ahora, sino también la mejor posible en el futuro, y en el momento de la muerte no sentiremos pesar, sólo felicidad y gozo. Aunque nuestra vida haya empezado con sufrimiento, puede terminar con gozo.

     Con el pensamiento de apreciar a los demás, ayudarles acontece de manera natural, sin dificultad. Ayudaremos a los demás felizmente, de manera voluntaria, gozosamente. Con este pensamiento, ayudar a los demás será lo mejor, la cosa más hermosa y satisfactoria que podamos hacer en nuestra vida. De esa manera, aunque pudiéramos estar haciendo exactamente las mismas cosas que hacíamos con anterioridad, aunque nuestro trabajo o nuestras acciones no cambiasen, debido a que nuestra actitud es diferente, todo lo que hacemos aporta felicidad, satisfacción y gozo.

     Antes, cuando hacíamos las cosas impulsadas por el ego; con una mente egocéntrica, no disfrutábamos de la vida y afrontábamos muchos problemas. El mismo trabajo, el mismo empleo –en un centro de meditación o en la oficina, pero siempre había problemas con otras personas, insatisfacción con nuestro trabajo, una gran cantidad de infelicidad. Pero ahora, con este cambio de actitud, pensando en todos ellos como la cosa más valiosa de nuestra vida, ayudarlos y beneficiarse se vuelve algo natural; no como una carga, sino como una alegría. Ayudar a los demás se vuelve un placer, no un trabajo. Les estamos dando algo a los demás, por lo que nos sentimos felices, satisfechos, plenos y gozosos.

 

Extracto de un texto no publicado de Lama Zopa.

Nada es lo que parece, porque todo es vacuidad

 

Nada es lo que parece, porque todo es vacuidad

Lama Yeshe en Ibiza, 1978

 

En referencia al mundo de fantasía del ego, el Buda dejo dicho, “Todo es ilusión”. Para comprender el verdadero significado de esta sentencia, vamos a ver primero que se entiende por el mundo del ego. Vuestro mundo es todo lo que veis, escucháis, oléis, degustáis, sentís y pensáis; en otras palabras esta hecho de todas vuestras percepciones sensoriales. El ego de cada persona crea su propio mundo personal. Tú no estás viviendo en mi mundo; tú estás viviendo en el mundo ilusorio de tu propio ego. Aún así, cuando algunas personas escuchan que todo es ilusión lo interpretan mal como queriendo decir que nada importa. “¡Fantástico! Puedo robar, beber, tomar drogas y alucinar con el LSD tanto cuanto quiera. ¿A quién le importa? Después de todo es solamente una ilusión”.

            Existen varios términos utilizados para referirse a la naturaleza última de la realidad. Algunas veces es llamada vaciedad (‘emptiness’), puesto que la verdadera naturaleza de todos los fenómenos esta vacía, como opuesta a la imaginación del ego, que esta llena. ¿Llena de qué? Llena de conceptos, expectativas, ansiedades y proyecciones que nada tienen que ver con la realidad. En estado ultimo, todas las cosas están vacías. La realidad también es llamada vacuidad (‘voidness’), la vacuidad siendo el opuesto del mundo sólido, concreto e imaginado por el ego. Todos los fenómenos, tanto samsáricos como espirituales están vacíos por su propia naturaleza.

            Es esencial eliminar la concepción errónea básica del ego sobre la realidad, porque esta es la raíz de todo sufrimiento. La visión del ego esta corrompida y es poco real, y produce una baja opinión de uno mismo y de los demás. Infravalora nuestras verdaderas potencialidades y cualidades, creando por ello una sensación de inseguridad y defensa. Además, con este tipo de actitud negativa fácilmente nos vemos envueltos en argumentaciones y peleas unos con otros. El ego es político por naturaleza. Si no hubiera ego, no existiría ninguna razón para reñir.

            Las concepciones erróneas del ego sobre la realidad también nos mantienen en esclavitud, ya sea la férrea esclavitud de la existencia o la dorada esclavitud de una manera espiritual de vida. La esclavitud férrea es nuestro continuo sufrimiento mental y físico en el ciclo de la existencia insatisfactoria conocida como samsara, mientras que la esclavitud dorada es la de estar esclavizado a concepciones erróneas y falsas filosofías.

            Muchas filosofías poseen una buena apariencia, una atractiva fachada dorada. Sin embargo, no importa cuan respetables puedan parecer, estas visiones incorrectas todavía nos atan a la ignorancia y al sufrimiento. El mas alto objetivo es estar libre de toda esclavitud. Pero no quiero decir con ello estar libre en un sentido revolucionario. ¡Quizás penséis que este lama esta intentando empezar otra revolución española! No, yo solo estoy intentando provocar una revolución en vuestras mentes.

Lama Yeshe nos habla de mantras; el sonido interior

Kopan Monastery, Kathmandu, Nepal, 1975

Es una idea bastante corriente que recitar mantras es un ejercicio mental externo y antinatural, en vez de lo que es; de un acontecimiento interno y espontáneo. Recitar un mantra, sin embargo, no significa la mera repetición vocal de distintas sílabas. Muchos meditadores conocen por experiencia que el acto de recitar mantras trasciende sonidos y palabras. Es más bien como escuchar un sonido interno sutil que siempre ha habitado nuestro sistema nervioso sutil.

                Cuando recibimos la transmisión de un mantra de un maestro cualificado, la integración de la sabiduría de ese mantra dentro de nuestra conciencia es más eficaz. A través del poder de la sabiduría del mantra podemos comunicarnos con nuestra propia y verdadera sabiduría interna mientras permanecemos libres de distracciones. El estado normal de mente orientado al mundo nos impide obviar los problemas emocionales cuando surgen. Estas distracciones colonizan nuestra mente e impiden constantemente nuestra concentración. Cuando recitamos un mantra esta agitación mental amaina espontáneamente, dejando nuestra mente en un estado de paz. El mantra posibilita una concentración más fuerte y más integrada en un solo punto. Y rápidamente nos libera de las interrupciones producidas por nuestra respuesta sensorial habitual y reactiva a los estímulos externos.

                Cuando intentamos desarrollar una percepción penetrante de la vacuidad, sería absurdo disponer de mucho tiempo para comer y dormir, y ninguno para recitar mantras. Normalmente, tenemos mucho tiempo para perder el tiempo en chismorreos sin sentido pero ninguno para desarrollar nuestra sabiduría contemplando nuestro sonido interior. A decir verdad, nuestro sonido interior puede ser el medio para lograr un perfecto samadhi, una perfecta absorción en la realidad tal cual es.

                La existencia de un sonido interior no puede ser negada. Nuestro sistema nervioso sutil posee su propio sonido interno específico. Esto no es algo que el mahayana haya inventado; es una realidad objetiva que existe en nosotros. Por ejemplo, el sonido “a” existe dentro de nosotros desde que nacemos. Todos los sonidos del habla han derivado de “a”. Sin “a” no existiría ningún otro sonido.

                El mantra se vuelve más poderoso cuando es impartido por un maestro cualificado que posee una profunda experiencia del mantra. Él, ha adquirido el poder del mantra de su propio maestro, y ha obtenido más experiencia estando de retiro. Además, un buen maestro crea una situación que acentúa nuestra receptividad a la sabiduría transmitida por el mantra.

                El mantra funciona de muchas maneras. La recitación de un mantra un numero dado de veces, en combinación con una buena concentración, abre instintivamente nuestra mente a percepciones y poderes que habitualmente no sentimos. Los mantras pueden utilizarse también como terapia para enfermos, y pueden llevar paz a personas con perturbaciones mentales. Esta ha sido la experiencia de muchos meditadores.

                El mantra es pura energía. Es siempre diáfana, y no puede ser contaminada por procesos de pensamiento negativo. Ya que el mantra no es una energía burda, no puede ser corrompido de la manera en que los fenómenos sensoriales son contaminados por nuestras propias mentes. Uno puede descubrir fácilmente el poder del mantra por sí mismo embarcándose en un retiro de meditación.

                Aquellos dotados de sabiduría lograran experiencias de manera natural a través del poder del mantra. Los practicantes del mantra yoga descubrirán que el sonido interior se vuelve uno con el mismo mantra. Total unidad. Completa integración. Entonces incluso su forma habitual de hablar se vuelve mantra.

 Cuadernos de budismo Nº1 Primera Epoca

Cuadernos de budismo

El nacimiento de nuestra publicación surgió de la experiencia de la primera comunidad budista de España que se formalizó en Los Molinos (Monóvar) con el nombre de Centro de estudios Tibetanos Nagaryuna, en ella residió el primer lama tibetano en venir a nuestro país, Gueshe Logsang Tsultrim, actual director del Centro Tara de Barcelona. El proyecto inspirado por Lama Yeshe y Lama Zopa para instaurar un centro de meditación y dar a conocer el budismo tibetano en España nos llevo a la necesidad de empezar a traducir textos y manuales de los que no existía prácticamente nada en español. Ediciones Dharma evolucionó para ser la editorial centrada en publicar los textos recomendados por los lamas, y de un modo natural nació la idea de la revista para impulsar tanto el proyecto del centro como de la editorial. No éramos periodistas ni teníamos idea alguna sobre edición, maquetación ni demás destrezas del oficio. Pero es lo que nos toco, fue una etapa de pioneros en la que tuvimos que aprender tareas y realizar trabajos aprendiendo sobre la marcha. No era posible optar a profesionales porque funcionábamos con recursos tan limitados que en algunas etapas de la comunidad tuvimos que hacer trabajos de artesanía para vender en mercadillos y ferias; una de nuestras especialidades era la confección de arreglos florales enmarcados entre dos cristales. Pero también vendimos bocadillos en la playa... y algunas otras actividades de subsistencia, o sea que tuvimos que valernos por nosotros mismos.

Los primeros números fueron totalmente artesanales impresos con una máquina de escribir de impresión a bola, maquetados página a página y con las últimas correcciones mecanografiadas, recortadas y pegadas con pegamento sobre el texto. El siguiente paso fue un ordenador Amstrad al que tuvimos que adaptar una impresora apta para impresión mecanográfica que trajimos de Londres porque no había este tipo de impresoras en España. Adaptar el script de la impresora para poder imprimir acentos y eñes fue un quebraderos de cabeza que nos llevo semanas ajustar. Ya mucho después un Apple de la serie más básica, que significo un cambio radical.

Fuimos capaces de mantener la publicación durante casi treinta años. Y creo que no me equivoco al decir que ha desempeñado una función reseñable en ayudar sobretodo a los practicantes o interesados en la meditación y filosofía budista.

Cuadernos de budismo nunca ha sido una revista de actualidad y excepto unas páginas publicitarias y la sección de libros todos los artículos continúan siendo relevantes hoy y pueden servir para dar una visión amplia del darma del buda en todas sus variedades. Si bien la inspiración principal pertenece al linaje guelugpa de Lama Tsongkapa y el Dalái Lama, nuestra publicación ha presentado trabajos de todas las tradiciones y escuelas budistas tanto tibetanas, como de zen y chan, además de la tradición vipásana y la teravada.

Ahora podéis conseguirlos todos los números atrasados y muy pronto en versión digital.

Esperamos que todavía algunos puedan extraer alguna o porque no mucha inspiración de esta humilde revista. No es baladí recordar que para meditar primero hay que escuchar o leer las enseñanzas.

Un cordial saludo en el darma

Xavi alongina